AGUSTINA DE ALBA y su visita

AGUSTINA DE ALBA es Argentina, sommelier, una de las más jóvenes y más premiadas que yo conozco. La conocí en Buenos Aires el año pasado cuando presenté algunos vinos de Vieux Télégraphe y Rebelión Garage. En su visita Vieux Télégraphe, a la cual pensé que nunca llegaría a encontrar la bodega, me dejo un cuestionario al cual respondí de la manera más sincera posible.
Aqui esta tu articulo!
VIEUX TÉLÉGRAPHE (Y SU TOQUE CRIOLLO)
22/08/2013
VISITA A UNA BODEGA EMBLEMÁTICA DEL VALLE DEL RÓDANO Y ENTREVISTA AL ENÓLOGO CUYANO QUE ESTÁ AL FRENTE. CRÓNICAS DESDE FRANCIA DE LA SOMMELIER AGUSTINA DE ALBA

Botellas de más de un lustro de Vieux Télégraphe
Vieux Télégraphe y su toque criollo. Por Agustina de Alba (desde Francia)
En el marco de nuestro viaje soñado por Francia, una de mis condiciones era visitar, sí o sí, a Leo Borsi, ese gran enólogo argentino que elabora Châteauneuf du Pape, del que tanto me habían hablado. A Leo tuve la suerte de conocerlo en una cena a la que me habían invitado luego de ganar mi segundo concurso como Mejor Sommelier de la Argentina el año pasado. Nos habían dicho, “va a traer unos vinos de Domaine du Vieux Télégraphe”, y recuerdo que trajo más de diez. Quedé enamorada de sus vinos y él tiene una forma de comunicar única. Todo parece simple. Durante esa comida, le dije: “el año que viene te voy a visitar, estoy organizando un viaje con una amiga”. Y me dijo ¡Te espero!
Fue bastante complicado llegar a a Châteauneuf du Pape , les dejo este link de mi blog donde profundizo sobre este tema (http://agustinadealba.wordpress.com/2013/08/02/la-milagrosa-chateauneuf-du-pape/ pero más complicado fue llegar a Vieux Télégraphe porque que el GPS te direcciona hacia otro lugar. Finalmente, nos encontramos con Borsi. Él es de San Rafael, Mendoza y ahora, como les dije, elabora grandes vinos en Châteauneuf du Pape: un enólogo de dos mundos.

Agus de Alba con el enólogo argentino de  Châteauneuf du Pape, Leo Borsi

 





”Una de mis condiciones en Francia era visitar, sí o sí, a Leo Borsi, ese gran enólogo argentino que elabora Châteauneuf du Pape. A Leo tuve la suerte de conocerlo en una cena a la que me habían invitado luego de ganar mi segundo concurso como Mejor Sommelier de la Argentina. Trajo más de diez vinos de Domaine du Vieux Télégraphe. Quedé enamorada de sus vinos y él tiene una forma de comunicar única.”

¿Qué es el vino para vos?
El vino es arte, descubrimiento, valores, métodos, recuerdos, sentimientos, sorpresas, esfuerzos, alegrías. Es la manera de frenar el tiempo y sentir que la vida no depende de mí, lo que sí depende de mí es estar en equilibrio con algo con el entorno. El vino es el vector que me permitió viajar, construirme, entender que no soy el mejor porque soy argentino. Pero a la vez es la forma de crecer, de ser polivalente, complementario, diverso y perfectible.
¿Cómo empezaste en el mundo del vino?
De chico mi papá me contaba cómo ayudaba a su abuelo (mi bisabuelo) que había llegado de Italia, le ayudaba a hacer vino en la finca. Me encantaba escucharlo porque sentía que aunque mi papá nunca estudió (y quizás él nunca lo supo) el arte de hacer vino lo llevaba en las venas.Trataba de imaginar cómo era esa moledora de madera pesada que mi papá (adolescente) usaba para moler las uvas de mi bisabuelo. ¡La manija era metálica y había que mantener el ritmo! ¡Era un desafío! Luego quería imaginar que se sentía cuando mi papá me contaba que los vinos aún calientes de la fermentación iban hacia las barricas (bordalesas según mi papa, una extraña deformación nacional para decir ”Bordelaise”). Y finalmente moría por tratar de entender porque mecanismo el vino, después de pasar el primer invierno volvía a fermentar (lo que hoy conocemos por fermentación malolactica o quizás la fermentación de algún gramillo de azúcar residual) para luego ir a la damajuana en las cuales se estivaba durante 4 o 5 años.

“El vino es arte, descubrimiento, valores, métodos, recuerdos, sentimientos, sorpresas, esfuerzos, alegrías. Es la manera de frenar el tiempo y sentir que la vida no depende de mí”

¡Así empecé en el mundo del vino! Escuchando las aventuras de mi padre con su padre y su abuelo. Es como si siempre hubiese formado parte del mundo del vino. Pero al morir mi padre ya todo se oscureció y necesité buscar mi camino.
¿Cómo surgió la idea de irte a Francia?
Poco después de la muerte de mi padre nos fuimos a vivir a la ciudad, dejamos la finca y aquel maravilloso mundo. Ingresé a la escuela técnica Pascual Laccarini de San Rafael. Allí estudié y trabajé: finca y bodega. Allí surgió la posibilidad de concursar para una beca y un intercambio cultural con el Lyceé Viticole de Beaune (en Bourgogne – Francia). Así fue como llegué a un lugar misterioso pero que iba a ser la chispa que encendería ese fuego de tantos años. Al ganar esa beca me proyecté en un intercambio en el corazón de la Bourgogne vitícola y años más tarde me llevaría directamente a las aulas de la universidad de Bourgogne. Alli pude conocer el trabajo del Vigneron Borgoñon y para sorpresa mía iba a encontrarme con algo muy parecido a lo que mi abuelo y mi padre realizaban y que tanto me hacía falta. Mientras que en Argentina me resistía a pensar que hacer vino era tener cientos de hectáreas y miles de litros en tanques de un acero insípido y moribundo. Después de ese intercambio, el Liceo Viticole de Beaune me abrió las puertas a una tecnicatura en viticultura y enología, vivía frente a la escuela de tonelería. Luego la Universidad , una Licenciatura en Fisiología Vitícola, un Master en Enología (Diplôme National d’Oenologue) y un Master en Marketing y en Comercio Internacional de Vinos y Espirituosos.Algunos años vinificando Pinot, Chardonnay, Gamay.
Leo Borsi trabajando en el terroir
¿Qué se siente ser un enólogo de dos mundos, el viejo (Francia) y el nuevo (Argentina)?
Te puedo decir que al principio no fue tan fácil porque no se puede elegir entre dos países. Por un lado yo tenía el modelo argentino en los tiempos de los vinos de gran volumen y por otro lado tenía la experiencia francesa, que a pesar de ser francesa era más satisfactoria porque era similar a lo que yo había recibido de mis abuelos: idiosincrasia, forma de trabajo, esquema familiar, pequeñas parcelas y los pequeños volúmenes. Hoy las cosas han cambiado mucho y después de algunos años uno va midiendo distancia y viendo los pros y contras en los dos sistemas. Hoy me siento más que nunca “útil” en ambos mundos.
¿Por qué elegiste empezar haciendo vino en Francia y después en tu país?
La verdad es que no lo elegí. Estábamos festejando el fin del máster en Enología en un winebar en Dijon la capital de la Borgoña, no nos importaba nada, habíamos culminado este gran diploma. De pronto se me acercó un tipo, me invitó una copa (el vino estaba buenísimo) y me dijo: -“¿qué te parece este vino?”- le respondí que estaba muy rico y que era un vino con personalidad. Se me acercó y me dijo: “antes de que decidas volver a tu país, te invito a trabajar en mi bodega”. Resultó ser el dueño de domaine du Vieux Télégraphe. Francia me ha dado alas y me ha permitido incorporar mucha información de cómo vinificar millones de lugares diferentes, suelos distintos, climas variados, cepajes diversos, todos basándose en el origen en la identidad. Además, debo admitir, que a mi ver en ese tiempo, la Argentina estaba cambiando muy rápidamente, velozmente y sinceramente ¡Yo siempre sentí que se perdía identidad mismo si los vinos se iban internacionalizando! Eso sí lo elegí, tomarme el tiempo de ver más claramente, de ver evolucionar la enología argentina. Hoy las cosas son muy diferentes y hay muchísimos enólogos que trabajan duro para revelar la identidad.
Contame un poco acera de Rebelión, tu proyecto en Argentina
Rebelión Garage es un proyecto fuera de la realidad Argentina. De alguna manera es mi forma de expresar mi desacuerdo con el esquema actual. Y aunque respeto los esfuerzos de cada uno en Argentina, Rebelión Garage es un vino hecho según el terroir como yo creo que debe de respetarse un terroir y como lo era antes. Como mi papá lo hubiese hecho si hubiese podido. Tiene los aromas de esa finca en la que mi padre y mi padre algún día fueron felices y en la cual un buen día mi aventura se me arrancaría, no lo he podido olvidar. Después de ya muchos años, ahora junto a mi mujer y mis hijos retornamos al camino que dejó mi padre para continuar una humilde pero rebelde historia. Con Rebelión Garage vuelvo, no sólo sino con muchas vivencias foráneas, que si bien no me aseguraran el éxito, me permiten tener bases y experiencias europeas, todo el conocimiento adquirido durante años en un proyecto muy mío, muy privado y muy personal.
Reflejo de la bodega del Viuex Télégraphe, un vino francés emblemático

“Una de las diferencias que podemos encontrar en Francia respecto al vino y en comparación a la Argentina es la variabilidad en calidad y en cantidad de acuerdo al año, lo que se denomina efecto añada, así el consumidor parte de la base que cada año es potencialmente diferente y por ende cada año es una nueva aventura el hacer y el consumir un vino nuestro.”

¿Qué diferencias encontrás a la hora de hacer vino en Francia?
Debo aclarar que dónde trabajo, Châteauneuf-du-Pape y Gigondas son dos lugares dentro de una gran región. Estos lugares son de un nivel cualitativo superior que el nivel general de la región que es el Rhône. Partiendo de ese hecho te puedo decir que la realidad enológica está, casi en su totalidad, enfocada en un sistema de marketing de oferta: esto quiere decir que el cliente se adapta al tipo de producto, sus ritmos y sus cualidades. (Por oposición a un sistema de marketing de demanda donde el producto tiene las características necesarias para satisfacer un mercado). En este sistema de oferta, la energía está desplegada en el reconocimiento del origen. Entonces allí me encuentro con todo una serie de “ventajas” por así llamarles. Organización parcelaria, adaptación del momento de cosecha, elaboración sin productos enológicos ni alternativos, tiempo suficiente para elaborar un gran vino y para que su fase de crianza se termine realmente.
Luego, una de las diferencias que podemos encontrar en Francia es la variabilidad en calidad y en cantidad de acuerdo al año, lo que se denomina efecto añada, así el consumidor parte de la base que cada año es potencialmente diferente y por ende cada año es una nueva aventura el hacer y el consumir un vino nuestro. Otra de las diferencias que podemos encontrar está relacionada al viñedo, su edad y su cultura, teniendo viñedos de 80 a 120 años. En síntesis: en Francia mi trabajo está en una escala milimétrica y micrográmica. Hago vinos de Terroir con un estilo marcado. Me concentro en cómo mantener las características del terroir en su sentido amplio. En Argentina, la escala es más grande, si se quiere puede que en algunos momentos sea más entretenida porque se trata de “buscar” de “construir” y de “crear”. ¡Pero esta es solo mi percepción!
¿Cuál es el vino que tomás en tu casa?
En las grandes ocasiones tomo Rebelión Garage, Vieux Télégraphe, Rayas, un Christal, cuando mi mujer me lo pide tomamos Pomard Volnay Chambolle. A veces un Pomerol. Cuando tengo mucha sed: Vin du Pays con agua ¡Como me enseñó mi abuelo!